Fuimos a un taller a La Fundición 1970, con motivo de la celebración del cumpleaños de una amiga. Y resultó ser una magnífica experiencia. El espacio es muy acogedor y agradable, enseguida te ves inmersa en la historia de lo que fue la fundición y lo que supone el oficio tan detallista y laborioso de crear una joya. Nos guiaron, acompañaron y ayudaron en todo el proceso con paciencia, dedicación y amabilidad. Pasamos un rato muy divertido e inolvidable y salimos de allí con un colgante precioso creado por cada una de las participantes del taller. Recomiendo al 💯 y no dudaría en repetir.
16 de septiembre de 2026